De las Islas Baleares, Mallorca es la que puede presumir de tener un lado más urbanita que el resto. Aunque, sobretodo en la zona norte, te puedas perder entre bosques, montañas y acantilados, con un mediterráneo limpio y con unos  tonos turquesas que  hipnotizan profundamente.

Quizá Valldemosa y Deiá sean para mi gusto, los dos lugares con más encanto de toda la mágica Isla.Con un nivel de vida, que va subiendo por momentos,donde la calidad es una manera de entender desde la gastronomia, la arquitectura y todas las formas de disfrutar profundamente de la vida.Así, que no se puede evitar la idea de plantearse el residir y quedarse a  vivir en este paraiso balear.

La buena comunicación con la ciudad de Barcelona, hace que puedas, de manera regular perderte en otra dimensión, dónde las blancas arenas, sus aguas tranquilas solitarias y en contraste  la capital con gente en plena ebullición, seguir descubriendo  los restaurantes y locales con un gusto increible en la decoración y los sabores que puedes acceder de su  cocina típica, con verdadera vocación por hallar la quintaesencia del buen hacer.